13 de septiembre de 2011

El látigo de la experiencia – Maestro Sananda (Jhasua de Nazaret).



En la vida diaria, las experiencias son como un látigo que obliga, a cada individuo, a volver los ojos hacia su Magna Presencia Yo Soy y buscarla dentro de sí; pero yo digo ahora: ¡Basta de severidad! Piensen en la agonía que sufre la humanidad, debido al poder grande que ha dado a los conceptos y creaciones mentales por falta de comprensión acerca de la ley de vida. Muchos siguen buscando la ley con el corazón tal como debe ser; pero el intelecto, a través de las ideas, domina prácticamente toda la actividad exterior; por esto, llega esa apariencia de fracaso y desesperación.

En los tiempos modernos, tienen ustedes la explicación simplificada, el cuadro visual de su realidad interior por medio del cual pueden gobernar sus vidas y sentimientos, permitir, a la Gran Inteligencia, poner orden divino en sus asuntos individuales, en ese caos que ha creado la humanidad. Parece aterrador que el ser humano haya sido capaz de crear semejante caos; pero así sucede por permitir que la personalidad mal utilice el poder Creador del pensamiento, sentimiento y palabra para dar vida a tantos egrégores que atormentan.

Ningún concepto humano tiene una base permanente. Por eso, cuando ustedes le dicen a su yo externo, a esos conceptos: tú no tienes poder alguno, le quitan toda la fuerza que le dieron antes. Entonces, la luz irradiara en sus vidas, se expresara en la actividad exterior; pero esto tiene que pasar también con la atención que es preciso controlar porque, al poner la atención en lo no correcto, destructivo y desagradable, inevitablemente y para mal lo atraen a sus propias vidas, porque le abren la puerta y lo invitan a entrar



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