Hay personas que quieren lograrlo todo de inmediato, sin esforzarse ni poner en práctica el poder de su voluntad. Esos seres desean llegar sin siquiera haber comenzado; por lo tanto, la manera mejor es el plagio, la usurpación: copiar apoderarse de lo bueno t prestigiosa que otros hicieron, si estas personas tienen fama y lograron ser valoradas para que el plagio resulte rentable.
Esos seres sin meritos propios caen en la envidia con facilidad, en el resentimiento. Como no son capaces de lograr lo que ambicionan de otros, los desprecian y atacan, los critican, ofenden y persiguen, tratan de difamarlos para quitarle su reconocida labor y apropiársela.
Muchas hay que, por facilismo, quieren tener éxito rápidamente con golpes de suerte. Se vuelven apostadores, jugadores empedernidos siempre trabados en sus deseos; por lo tanto, fracasados en sus vidas. El éxito no depende de un golpe de suerte, pues lo fácilmente ganado, prontamente también es perdido por falta de suficientes méritos y carencia del necesario esfuerzo personal.
Sin esfuerzo, no hay éxito posible. Es preciso poner empeño, voluntad y perseverancia, lo cual fortalece el carácter, proporciona los debidos méritos para el logro de la victoria. ¿Cómo van a llegar a la cima de una montaña sino se esfuerzan por llegar hasta arriba y se cansan a la mitad del camino, se sientan a contemplar el paisaje, las nubes, los pajaritos? Esta situación no produce sino estancamiento.
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